
Si sois de l@s que siempre andáis con remordimientos cuando os coméis algo que no debéis, a lo mejor este porst os ayuda a quitaros la culpa. Éstas son las razones que daba el artículo para no culparse por comer estos alimentos:
Queso. Excepto los frescos y bajos en grasa, es una alimento que engorda bastante, sobre todo si se trata de queso fundido y va sobre una pizza o dentro de una súper hamburguesa. Pero según la revista en cuestión, comer un trozo de queso al día (unos 30 g) no sólo no altera la balanza energética sino que a largo plazo nos ayuda a adelgazar porque los lácteos enteros equilibran el organismo.
Chocolate. El amante bandido de tantas mujeres, un alimento al que es casi imposible renunciar... El argumento de la revista, siempre avalado por algún estudio científico, es que darse algún capricho nos evita atiborrarnos más tarde. Y estoy totalmente de acuerdo, la privación y la prohibición hacen estragos en el cerebro.
Carne. Tanto ecologismo nos está haciendo denostar cada vez más la carne, sobre todo la roja. Y por lo que dice la revista, no es tan mala, ya que permite mantener el tono muscular cuando realizamos dietas restrictivas y su riqueza en hierro favorece mucho el buen estado de ánimo de las mujeres.
Excesos de todo tipo. Los fines de semana y en vacaciones, todos solemos liarnos la manta a la cabeza y comer mucho más de lo habitual, sobre todo esasa cosas que desequilibran la balanza: dulces, foie, helados, copas... Por un día no pasa nada. Tu cuerpo sólo se verá perjudicado si pasas más de una semana comiendo así cada día. ¿Caprichos? Sí, pero distanciados en el tiempo.
Barritas sustitutivas. Muchas sustituyen comidas por barritas de proteínas con el objetivo de adelgazar, algo que no es recomendable hacer de forma continuada. Pero, según la revista, es mejor recurrir a estar barritas antes que saltarse una comida. Lo ideal sería compañarlas de un plato de verduras para añadir vitaminas y fibras. Y también es mejor opción que comerse un bollo de chocolate o una bolsa de patatas fritas.
Frutos secos. Son muy calóricos pero también muy saludables. Ricos en ácidos grasos Omega-3, fibra y antioxidante, aportan nutrientes muy valiosos y tienen un interesante efecto saciante. Eso sí, hay que evitar los tostados, caramelizados o salados. Tres o cuatro nueces, unas almendras, unas avellanas, pueden ser un tentempié sano que no influirá en tu peso. Pero evítalos cuando te los pongan de aperitivo, sobre todo antes de una cena o una comida.
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